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Solares |
La acumulación solar que se adquiere entre los cero y los 18 años de edad, es causa directa en las posibles
repercusiones futuras. De hecho, estudios realizados en nuestro país señalan que al cumplir la mayoría
de edad, los jóvenes han tomado todo el sol que debieron recibir en 50 años, y han absorbido el 80% de la
radiación solar que podrían haber recibido en su vida, todo esto debido a sus hábitos de pasar mayor tiempo
al aire libre. Los dermatólogos lo advierten que más de la mitad de los nuevos cánceres son cánceres
de piel, por lo que resulta fundamental prevenir y proteger la piel durante todo el año, ya que tanto en días
soleados como nublados los rayos UVA y UVB ejercen efectos nocivos en nuestra piel.
La radiación solar contiene tres tipos de rayos ultravioleta (UV): UVA, UVB y UVC.
Los rayos UVA que corresponden al 98% de la radiación UV son responsables de la pigmentación inmediata de la piel al exponerse al sol y del posterior bronceado. Penetran lentamente en las capas más profundas de la piel, causando modificaciones a nivel del flujo sanguíneo, manchas, envejecimiento cutáneo y en algunos casos lesiones precancerosas . La radiación UVB posee mayor energía pero penetra poco en la piel. Sus efectos son acumulativos -a largo plazo- y son responsables de las quemaduras, del incremento del grosor de la piel y del cáncer de piel. Finalmente los rayos ultravioletas cortos ( UVC) son los más agresivos,
pero no llegan a traspasar la capa de ozono estratosférica porque son absorbidos por la atmósfera y retenidos allí.
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