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La piel del cuerpo requiere cuidados específicos: exfoliación (1 ó 2 veces por semana), hidratación (según el tipo de piel y el clima) y nutrición de las partes más resecas (pies, codos y rodillas).
Usar una crema hidratante en nuestro cuerpo con regularidad es un ritual importante para mantenerse bella y atractiva. Y no sólo en verano, cuando las temperaturas nos obligan a mostrar piernas, brazos y escote. El frío también reseca y puede provocar descamación.
Para hidratar el cuerpo , estimular la circulación y conseguir un espacio de relajación, es recomendable aplicar el producto después del baño, con pequeños masajes circulares, partiendo por los pies y siguiendo por pantorrillas y muslos. Luego se ha de seguir por caderas, nalgas, vientre y pechos, para terminar con los brazos y la espalda.
Existen cremas para pieles sensibles, secas, mixtas, en distintas presentaciones y fragancias, con vitaminas, aceites esenciales y antioxidantes. Ocasionalmente, se puede elegir una crema hidratante con protector solar, un autobronceante y hasta cremas con reflejos para brillar en un día especial. Elige el producto que más se adapta a tu tipo de piel.
Usa cremas con compuestos lipídicos y humectantes intensivos que actúen profundamente en la piel, como minerales naturales o aceite de almendras.
Evita los baños o duchas muy largos y con agua muy caliente, y después aplica siempre una crema o loción.
Combina ejercicio físico, una dieta equilibrada y el uso continuo de productos reafirmantes con ingredientes específicos.
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