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DUERMO BIEN

El sueño en los niños

Dormir es parte de la rutina de todos los bebés. A través del sueño los niños maduran su sistema nervioso y regulan el crecimiento y desarrollo de sus órganos y funciones. Además, en las noches los niños producen la hormona que estimula su crecimiento. Es por esto que dormir es vital para ellos y aunque hay diferencias individuales, todos los bebés alternan el sueño con la vigilia tanto de día como de noche.

El patrón de sueño de los niños evoluciona con rapidez. Por ejemplo, un niño recién nacido duerme gran parte del día, un niño de un mes dormirá 8 horas en la noche (con una o dos interrupciones entre medio) y 8 horas de siestas repartidas durante el día. A los 6 meses, el niño podría dormir alrededor de 11 horas en la noche y unas 4 horas de siestas repartidas en el día. A los dos años de edad, normalmente el niño duerme sólo una siesta al día, de 1 a 2 horas de duración.

La llegada de un bebé a la familia, altera los patrones de sueño de los papás también, pero con paciencia y cariño, podrás ayudarlo a ordenarse. Tu hijo necesita que lo guíes en sus horarios de sueño, así como lo haces en otros aspectos de su vida.

Mi hijo sigue despertándose en la noche ¿qué hago?

Primero que todo, es totalmente normal y esperable que un bebé menor de 6 meses siga despertándose en las noches. Es recién a partir de esta edad, que coincide con el momento en que el niño empieza a comer alimentos distintos a la leche materna, que el pequeño puede responder a una rutina de sueño que dure toda la noche.

Si tu hijo tiene 6 meses o más y sigue despertándose en la noche debes ayudarlo a establecer una rutina. Para ello, tú debes ser consistente, constante y paciente. Esta rutina se establece de forma gradual y cada niño es diferente: hay algunos que lo logran en una semana, otros en un mes y otros en un año.

Lo principal es que el niño reciba las mismas señales todos los días a la misma hora. Por ejemplo, que sepa que después del baño le pondrás pijama, viene la mamadera, le cantarás una canción y apagarás la luz. No hay una sola rutina válida. Tú debes tantear a qué estímulos tu hijo responde mejor y crear la tuya.

A veces elementos como muñecos, tutos o mantitas especiales ayudan a que el niño se relaje y sepa que es hora de dormir.

Lo que no debes hacer es hacerlo dormir en brazos o en tu cama para luego cambiarlo. El se despertará en su cuna, extrañará el lugar y te llamará llorando. Tampoco lo canses jugando, por lo general esto lo pondrá más irritable y activo.

Cuando el niño se despierta en medio de la noche, evita correr a buscarlo. Trata primero de insistir en que duerma en su cuna. Si lo logras y vuelve a despertar más tarde, demora un poco más en llegar e insiste de nuevo. Este es un aprendizaje que requiere mucha paciencia de tu parte.

Rutinas de relajación para tu hijo

Crear rutinas de relajación a la hora de dormir es una buena técnica para ayudar a marcar las pautas de sueño de los bebés y niños. Lo importante es ser constantes cuando las adoptamos.

Para ello es importante:

• Empezar siempre a la misma hora con una rutina que indique que el momento de dormir se acerca. Esto implica, disminuir los ruidos de la casa. También puedes asociarlo a aromas, por ejemplo, quemando unas gotitas de aceites esenciales que aromaticen suavemente el dormitorio del niño.

• Dar al niño un baño tibio antes de dormir es una buena alternativa. Este será el último momento de juego del día. No sacas nada con esmerarte en un baño relajante y a continuación sobreestimular al niño con cosquillas, televisión o jugando al avioncito.

• El baño se puede prolongar con un masaje. Para que el niño lo acepte y lo disfrute, no debería tener hambre y tampoco frío. La habitación tiene que estar adecuadamente temperada. Existen distintas técnicas en masajes infantiles, pero por lo general el masaje se realiza con movimientos desde el centro hacia afuera y de arriba hacia abajo. En zonas como manitos, pies y cara, se usan las yemas de los dedos y se estiran suavemente las articulaciones.

• Una alternativa a los masajes es contar un cuento. Ambas actividades pueden ser realzadas tanto por la mamá como por el papá.

• El niño debería habituarse a dormir en su cuna o cama, con la luz apagada.

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